lunes, 12 de noviembre de 2012

Experimentos

El vino es tradición, cultura y sentimiento, pero no podemos perder de vista que es, sobretodo, pura química. Y cómo alumnos aplicados asistimos a una gran clase durante la celebración del Catavins 2012 en la Fira Sabadell. Tuvimos la gran suerte de estar entre los asistentes a una charla muy especial entre el gran Raül Bobet, elaborador del que tantísimo hemos oído hablar, acompañado por Marcel Gorgori, un comunicador por el que sentimos mucha simpatía. Intuíamos que la tarde podría mostrarse muy divertida tratándose de estos dos personajes que tanto llaman nuestra atención, pero además la experiencia de cata resultó inesperadamente sorprendente. Inesperada porque no sabíamos que probaríamos los vinos de Raül Bobet durante la charla, y sorprendente porque además no fue una cata al uso.

Raül Bobet es Doctor en Química y, según nos da a entender Gorgori, poco menos que una eminencia en conocimientos de la materia. No es necesario que nos lo demuestre, oyéndolo hablar al momento pensamos que tenemos ante nosotros a alguien que comprende los vinos ya desde las moléculas que lo forman. Además de formar parte de varios proyectos enológicos, Raül Bobet es propietario de la bodega Castell d'Encús (D.O. Costers del Segre). Las viñas de esta bodega son únicas por estar cultivadas en altas tierras de los Pirineos Catalanes, y la fase quizás más especial de la elaboración de sus vinos es la fermentación en piedra. Nos obsequió con una cata de 5 vinos, de los que sólo 2 podemos encontrarlos en el mercado. El resto, en sus propias palabras... ¡sus experimentos!

Taleia 2011


Nuestro primer reto consistió en entender el concepto de vino “natural”. Para ello, nos sirvieron una copa de Taleia 2011 tal cómo lo encontramos en el mercado. Y junto a ella, una elaboración del mismo vino (mismas variedades y prácticamente el mismo proceso) pero sin la adición de sulfuroso. ¿Qué implica añadir SO2 en los vinos? Pues para una bodega, probablemente el principal motivo puede ser que la vida del vino puede ser mucho mayor. En el caso de Taleia, su versión de mercado puede evolucionar correctamente durante unos 15 años, sin embargo el mismo vino con un proceso natural reduce su vida a unos 5 años. 



Las características organolépticas también se ven afectadas por la presencia/ausencia de sulfuroso.
  • En la copa con vino natural, el vino se muestra con un tono amarillo más subido, que ya nos hace pensar en un vino más denso.
  • Los aromas naturales de la uva son mucho más perceptibles en la versión sin sulfuroso. La frescura tropical de Taleia 2011 se transforma en aromas de fruta en compota.
  • Para poder obtener los mismos vinos, el Taleia natural requiere el doble de meses en bota. Esto influye en la pérdida de acidez. 

     
Aunque nos encontramos ante dos vinos que parecen diferentes siendo el mismo, también es cierto que ambos tienen características que nos atraen. En Taleia con sulfuroso existe un gran abanico de aromas, con mucha fruta fresca y también especias que lo hacen ligero y una agradable vainilla fina. En el vino natural notamos mucho los aromas de pastelería a medida que se oxigena, y resultan muy agradables. Acidez, cuerpo y un postgusto larguísimo los convierten a los dos en un blanco perfecto.

Espumoso ancestral

Ésta fue la manera en que Raül Bobet decidió presentar el siguiente vino. Él no hace cava, ya que se encuentra fuera de las regiones que forman parte de esta D.O., pero su espumoso sigue el mismo proceso de elaboración. Eso sí, con la particularidad de adaptarlo a las técnicas “ancestrales”. 



De forma resumida podemos decir que el cava es en primer lugar un vino blanco al que se le añaden levaduras y azúcar para que en una segunda fermentación se genere gas carbónico. Pues bien, antiguamente no se añadía azúcar, y en esta versión de “cava” tampoco se ha hecho. Por este motivo se debe vendimiar cuando el fruto está suficientemente maduro, y parar la primera fermentación del vino para garantizar la segunda. ¿Qué se consigue así? El terroir (clima, geografía, geología...) se expresa con más intensidad en el vino que resulta.

Vino de pera

El cuarto vino tiene una finalidad clara, que en palabras de Raül Bobet es la siguiente: “¡Experimentar! ¿Y se sacará algo de esto? ¡Me da igual!”. Una declaración de principios: Raül Bobet juega, crea, inventa, investiga... y aporta sus propias vivencias a su visión del vino. En este caso, ha querido demostrar en él la influencia del cultivo de peras que ejercía su familia, y ha ideado esta bebida de pera al 65% con un 35% de Sauvignon. Para su elaboración se prensa la pera, después se añade la uva para macerar y se incorpora azúcar. El resultado nos recordó un poco a la sidra, pero su creador nos aclaró que contiene algunos grados más de alcohol (unos 10) y que existe una diferencia primordial, y es que en la sidra el gas carbónico levanta los aromas y da la sensación de acidez. 

 

Thalarn 2011

Cerramos la cata volviendo a la apuesta comercial de Castell d'Encús y probamos un 100% Syrah que nos emocionó, un vino increíble. Según la opinión de su elaborador, estaría en su momento óptimo de venta en un año, pero al no existir ya botellas de 2010, la presión le obliga a comercializarlo ya. 






Es un tinto nada convencional. Visualmente se muestra con una capa muy alta debido al tamaño del grano en un año de cosecha muy caliente. En la elaboración de este tinto también ocurre esa parte tan importante de todos los vinos de Castell d'Encús de “pasar por la piedra”.



Oir hablar a Raül Bobet ha sido una experiencia didáctica y nos ha hecho añadir un nuevo personaje a nuestra lista de admirados por su gran trabajo, ideas propias y lo mejor, el resultado en sus vinos. Marcel Gorgori fue un perfecto conductor del evento, siempre pendiente de cada detalle, ordenando con respeto y delicadeza y sienténdose humilde y aprendiz ante el maestro. Para acabar, dos frases de Marcel que resumen muy bien estas sensaciones:

“No sabéis la satisfacción que tengo de que este tío me diga: ¡exacto!”

“Entrevistar a un sabio...es muy difícil.”

¡Bravo por los dos!


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Fins al pròxim glop!


sábado, 10 de noviembre de 2012

Marida Catalunya

Después de unas semanas sin contaros muchas noticias por aquí, volvemos a la carga, porque como si de la temporada teatral se tratara, la nueva temporada vinícola ya hace semanas que se ha puesto en marcha. Y nos sirve esta comparación para presentaros hoy alguna recomendación que, precisamente, tiene mucho de teatral...

En nuestra sed insaciable de vino (y a esto le daremos un sentido tanto literal como figurado), no dejamos de encontrarnos con sorprendentes propuestas de ocio con la que seguir introduciéndonos en este mundo. Y es que, como siempre decimos nosotros, cualquier excusa nos vale para para seguir disfrutando de él.

Os pondremos en “escena”...

El escenario, el Teatre Lliure de Montjuïc.



Como maestra de ceremonias, la D.O. Catalunya.




El intérprete, el actor y director Jordi Oriol. 
 
Y como grandes protagonistas, tres vinos de nuestra tierra.

El pasado jueves asistimos a un acto informal y distendido en el que maridamos vinos de la D.O. Catalunya con lecturas dramatizadas a cargo de Jordi Oriol.

Puede que no sea la primera vez que oís hablar de este tipo de extraños “maridajes”, y quizás os preguntéis qué quiere decir que maridemos un vino con algo que, a priori, poco tiene que ver... Por ejemplo, se habla también de maridajes con música. La palabra maridar la utilizamos para hablar de la buena combinación de una bebida degustando un alimento. Si hacemos una abstracción del concepto, podemos maridar un vino con cualquier elemento que nos produce unas sensaciones agradables que casan bien con él. En definitiva, se trata de conseguir que tomar una copa de vino se convierta en un momento redondo, completo, ¡inmejorable! Y este fue nuestro momento del jueves:

Lectura: Insults al públic (Monólego de Peter Handke)
Maridada con Mazico Blanc 2010, de Benjamín Romeo. 
  
El monólogo de Peter Handke comienza con fuerza, para que nadie quede indiferente y preste atención. El tono de las palabras es educado, cordial, casi podríamos decir que es suave, pero el texto resulta quizás agresivo, duro y directo. ¿Las sensaciones del Mazico 2010? Un vino que empieza mostrándose con aromas cálidos y suaves. Es también un vino complejo y despierta nuestra atención con los muchos matices que nos ofrece la madera de la crianza. En boca se nota gran presencia, con cuerpo. Es un vino con una acidez marcada y que deja un gran postgusto. Es un vino que va de la mano de las sensaciones fuertes e incluso agresivas que nos hace sentir la lectura.


Lectura: Ronda de mort a Sinera (Salvador Espriu / Ricard Salvat)
Maridada con Synera Rosat 2011 (Bodegas Roqueta)

La siguiente lectura tiene un ritmo rápido y divertido. Sin embargo trata un sínfín de conceptos científicos de los que acabamos perdiendo el hilo, aunque la habilidad del intérprete hace que estemos pendientes de ella hasta el final, esperando escuchar más. Aquí podríamos hablar de un maridaje por contraste, ya que el rosado de Synera es, al contrario que el texto, un vino fácil de disfrutar, no requiere una gran atención para ser entendido: sólo acercándonos la copa ya pensamos en un bol enorme lleno de chucherías de fresa, la imaginación vuela. Y al probarlo se nota en cada rincón de la boca, tiene un gusto intenso, con buena acidez, y la llena por completo. Es un vino que nos permite seguir pendientes de la lectura, y además resulta ligero al beber, así que se convierte en el compañero ideal de esta lectura de ritmo acelerado.


Lectura: Ifigènia a Orem (Monólogo de la obra Excès de Neil Labu)
Maridada con Primers Vins Negres 2010 (Cooperativa l'Olivera)

Para el último texto necesitamos sentirnos envueltos de un aura de misterio, pues nos explica una historia que nos mantendrá en vilo desde el primer párrafo. Se trata de una lectura dura de oír, de asimilar, de imaginar, y que busca entre nuestros sentimientos más profundos para ponernos en la piel del desgraciado protagonista. Así es Primers Vins Negres, un vino profundo y muy complejo que nos arrastra bajo la tierra para sentir su mineralidad y envolvernos por completo entre sus aromas de especias, que nos dan sensación de inquietud, de querer adivinar, entender...¿qué se esconde tras las notas de Primers Vins Negres? Ya tuvimos ocasión de hablaros de él cuando visitamos L'Olivera.

Con sinceridad os recomendamos formar parte de una experiencia como ésta, tan diferente, sencilla y agradable. Una buena copa de vino. Una buena lectura. Una buena tarde...

Podéis poneros en contacto con la D.O. Catalunya para informaros sobre las próximas sesiones de “Tasta Catalunya Lliure”. Y si nuestra entrada de hoy os ha dejado con muchas ganas de vivir la experiencia, mañana mismo día 11 podéis formar parte de ella en el Catavins de Sabdell que se celebra este fin de semana. Nosotros vamos a asistir hoy mismo a esta feria y esperamos traeros ¡muchas cosas interesantes que contar!


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Fins al pròxim glop!


domingo, 30 de septiembre de 2012

De la uva al mosto y del mosto al vino

Hemos participado en una experiencia totalmente nueva para nosotros que nos ha permitido descubrir un vino desde su nacimiento. La Bodega Abadal ha organizado una cena muy especial en la que la protagonista era la uva en su evolución hasta ser vino, una velada en la que hemos probado las variedades Picapoll, Merlot y Syrah en distintas fases de elaboración. 

Los vinos de la Bodega Abadal se elaboran en una de las masias más antiguas y bonitas de nuestro país, que data del siglo XII y está ubicada en Santa Maria d'Horta d'Avinyó, en la D.O. Pla de Bages. Abadal pertenece a la familia Roqueta, que desde el grupo Roqueta Origen dirige también las bodegas LaFou, 1898 y Pago de Montal. 


La cata que acompañó la cena estuvo dirigida por la sommelier Anna Castillo, responsable de enoturismo en la bodega, junto a un equipo de trabajadores muy amables que nos hicieron disfrutar mucho de la noche. Esperando al resto de asistentes, Anna nos ofreció una copa de Abadal Rosado mientras nos explicaba el proyecto de difusión de las actividades de enoturismo que están llevando a cabo en la bodega. La cena se ofreció en un salón en el que se organizan frecuentemente otras catas, un espacio dónde las paredes están cubiertas por varias filas de enormes barricas en las que leemos inscripciones de personajes de referencia que han pasado por allí, como Ferran Adrià o Artur Mas. 

El menú comenzó con unas tapas de tomate cherry con queso en salsa chimichurri y unas tostaditas de escalivada. Les siguieron un original plato de galets gratinados y rellenos de carne y tomate y un pato confitado a la naranja que estaba tierno y gustoso, una delicia. Los postres fueron melocotones bañados en moscatel y cocas caseras buenísimas. Fue un menú sencillo y sin complicaciones perfecto para acompañar a los grandes protegonistas de la noche.
  
En la primera parte de la cata degustamos varias fases de elaboración de un vino Picapoll. La Picapoll es una variedad autóctona del Pla de Bages que se emplea en vinos blancos ligeros y afrutados.
  

  • El mosto es lo primero que se obtiene de prensar la uva tras ser recolectada, por lo que se asemeja a un zumo en el que se concentra una gran cantidad de azúcar. El aroma del mosto es el natural de los racimos, muy sutil y casi imperceptible.
  • El mosto debe pasar por un proceso de fermentación alcoholica para la transformación de los azúcares. Probamos lo que se obtiene cuando el proceso de fermentación no ha finalizado aún , y nos encontramos con algo que se parece un poquito más a un vino. El ácido carbónico descubre un vino que parece casi espumoso, y ha aparecido cierta graduación de alcohol, entre 5 y 7 grados. En boca se nota más fino, la acidez resulta agradable. Los aromas son frescos, verdes, y nos siguen remitiendo a la uva.
  • El vino en rama es el resultado del proceso completo de fermentación, y es un caldo que sólo necesitaría ser filtrado y embotellado para poder ser consumido como vino. Lo que más nos impresionó del vino en rama de Picapoll fue la gran presencia de plátano en nariz, y por contra, la sorpresa de encontrarnos un vino bastante amargo todavía. 

Pasamos después a seguir la misma evolución en el caso de dos vinos tintos, Syrah y Merlot.


  • El mosto de Syrah es de un color rosado-violáceo muy intenso y extremadamente denso y opaco. Se nota tan dulce como el mosto de Picapoll aunque con una cierta acidez que no era antes tan perceptible. Anna nos explicó que, a pesar de haber sido conservado unos días en nevera, debido a un variación inesperada de temperatura podía haber entrado en un principio de fermentación.
  • La Syrah a media fermentación desprende un fuerte aroma a cerrado y humedad (un olor que podemos identificar con el de los huevos podridos, para hacernos una idea). Pero ¡ojo! tras esta sensación que poco a poco va desapareciendo ya se siente el aroma de la fruta roja, habitual en este vino. 
  • Para probar un vino en rama tinto nos sirvieron una copa de Merlot que en nariz desplegaba aromas primarios frutales. El vino no ha pasado por ninguna fase de crianza, por lo que con el tiempo aún puede incorporar muchísimos matices. También en boca podrá evolucionar mucho, ya que se nota bastante astringente y deja una gran sequedad en el paladar. 

En todos estos vinos tan sorprendentes parecía fallar alguna pieza del engranaje, ese engranaje que queda a punto cuando el proceso de elaboración, y quizás de crianza, se puede dar por finalizado. Así que para maridar nuestra cena nos acompañamos también de otros vinos que se encontraban en su momento ideal para ser consumidos:
  • En el primer plato tomamos el Picapoll de la pasada añada, un vino que como ya hemos comentado es ligero y fresco. Encontramos aromas afrutados como la piña y también algunos florales y herbáceos.


  • Continuamos con una elaboración especial que no está normalmente a la venta y que la bodega nos presenta como un vino muy especial. Se trata de un tinto reserva de corte muy clásico, al estilo de un Rioja con larga crianza en el que se encuentra un gran peso de la madera. En boca es un vino completo con tanicidad marcada.


  • Acabamos con el Dolç de Synera, vino de licor de Bodegas 1898. El vino de licor puede ser obtenido a partir de la mezcla de vino y mosto parcialmente fermentado a la que se añade alcohol de origen vinícola. 


Felicitamos a la Bodega Abadal por la organización de esta actividad que es toda una oportunidad para acercarnos a la elaboración de los vinos en plena época de vendimia. Anna Castillo y su equipo son un personal muy agradable que abre las puertas de su casa con gran amabilidad, así que nos quedamos con ganas de volver a hacerles alguna visita.


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Fins al pròxim glop!


viernes, 14 de septiembre de 2012

El Celler de Can Roca, nuestra Meca

Peregrinar a un verdadero templo de amor por el vino y el arte de comer bien era algo que aún debíamos hacer, y El Celler de Can Roca llevaba años siendo el templo que encabezaba nuestra lista de deseos.

¿El restaurante del momento, el súmmum de los reconocimientos y la buena crítica, el lugar del que tantos hablan...? A medida que nuestro interés por el disfrute del paladar iba creciendo, siempre supimos que nuestro paso por allí era inevitable, que nos rendiríamos ante la maestría de su cocina. Mucho tiene que ver la admiración que sentimos por Josep Roca, camarero de vinos según se describe él mismo, gran sumiller cuya manera de hablar del vino acariciando cada palabra con delicadeza y elegancia nos tiene totalmente fascinados. Hace unos días tuvimos la oportunidad de visitar la bodega de El Celler de Can Roca guiados por él mismo, pero es tanto el respeto que nos merece que durante la visita nos quedamos literalmente sin saber articular palabra... ¡Quizás hasta le debió parecer que no nos interesaba lo que nos contaba! Tardaremos en perdonarnos el no haber intercambiado con él algunas palabras más habiendo tenido la oportunidad...

Mucho se ha escrito desde los blogs más gourmets sobre la experiencia de comer en El Celler de Can Roca. ¿Y qué podemos añadir nosotros a todo lo que ya se ha publicado? Tenemos ante nosotros ahora mismo la carta en la que se describen los 20 platos que degustamos unos días atrás, y aún no nos creemos que realmente fuéramos testigos de semejante desfile de exquisiteces. Pero si los platos nos impresionaron, lo que ya nos cautivó por completo, como no podía ser de otra manera, fue el maridaje de vinos... Y ya que en Vinácora nos gusta escribir sobre vinos, y ya que es quizás de lo que menos se escribe sobre el restaurante ¡allá vamos!

15 fueron los vinos que pasaron ayer por nuestra mesa...¡15! Uno tras otro nos fueron enamorando por completo, sin excepción. Tuvimos ocasión de degustar vinos muy distintos: Riesling, Verdejo, Manzanilla, tintos, dulces... Hubo un gran predominio de los vinos blancos, lo que parece confirmar que los tintos van perdiendo poquito a poco el gran protagonismo que siempre han tenido en nuestra tierra. Entre las zonas de origen, un buen recorrido por la península de norte a sur, un pequeño tour por la Europa central y un baño en el atlántico. Y entre las bodegas, muchos descubrimientos y algún nombre conocido al que estábamos deseando conocer aún más.


  • Cava El Celler Brut Albet i Noya
    D.O. Cava
    Con los aperitivos tomamos una copa de cava que la bodega Albet i Noya embotella para el restaurante.



  • Expression de Granite 2010 Domaine de l'Ecu
    A.O.C. Muscadet Sevre et Maine
    Este fresco Muscadet, vino blanco francés que se elabora en el Valle del Loira, resultó ser el mejor compañero posible para la ostra que nos sirvieron como primer plato, en el que se daban cita ingredientes igualmente frescos como el melón, el pepino, la manzana o la lima.

  • Gramona 2000 Celler Batlle
    D.O. Cava
    Un cava de 12 años aportaba el carácter necesario para el siguiente plato, en el que el intenso gusto de las sardinas se suavizaba con un agradable helado de pan tostado con aceite de oliva. Un cava increíble servido en una copa tulipa perfecta para él, en la que percibimos bien su crianza sin pasar por alto una buena acidez. 
     
  • Manzanilla Pasada 30
    D.O. Jerez
    Un plato tan andaluz como el gazpacho que siguió venía de la mano de un vino con el carácter de la misma tierra. Para nosotros los vinos de Jerez todavía son un poco desconocidos, pero viendo lo bien que maridan con este plato, pronto serán habituales en nuestros menús de verano. 


     
  • Muscat 2011 Albert Mann
    A.O.C. Alsace
    El helado “Comtessa” de espárragos blancos, con su gusto delicado, pedía un vino totalmente femenino. Aromas de flores, en especial de rosa, entre la gran presencia de la uva en este vino blanco. 
     
  • Xarel·lo Vermell 2011 Loxarel
    Vilobí del Penedès
    La primera vez que tenemos ante nosotros esta variedad de Xarel·lo Vermell... Y la primera impresión no podía ser mejor. De ella resulta aquí un vino rosado muy aromático, tanto que en un primer momento, al ser servido, creímos que en la mesa de al lado ¡alguien se había excedido con el perfume! Esta variedad no está regulada por la D.O. Penedès, y por este motivo este magnífico vino se comercializa como un vino de mesa, lo que demuestra que no debemos desmerecer un vino con la primera lectura que hagamos de la etiqueta.
    El plato al que acompañamos con este vino fue uno de nuestros preferidos; su nombre: “Toda la gamba”. Y cuando dice toda, es toda... Las patitas, la cabeza, el suquito, la carne braseada y ¡hasta la arena nos comimos! La mejor gamba que hayamos probado núnca. 




  • Ossian 2009
    Vino de la Tierra de Castilla y León
    Alguna vez se nos ha escapado decir que muchos Verdejos, aunque buenos, parecen iguales. Rectificar es de sabios y es el momento de hacerlo, porque os aseguramos que este 100% Verdejo es único: trae con él muchísimos aromas, a los frutales se suma la madera de la crianza e incluso alguna nota mineral. Tomamos con este vino un besugo rico, rico. 


     
  • Ilària 2011 Serrat de Montsoriu
    Massís del Montseny
    El siguiente vino, otra vez un blanco, maridaba un bacalao que bañado en una sopa al aceite de oliva se sentía suave y meloso. De nuevo como en el caso del Xarel·lo Vermell estábamos ante un vino de mesa, esta vez procedente de una zona en la que no hay demasiada tradición vinícola. Buscando estos días saber algo más sobre esta zona y esta bodega, hemos leído que Josep Trallero, al frente de Serrat de Montsoriu, es un elaborador que no trabaja bajo las directrices de ningún consejo regulador y que crea vinos únicos cada añada. Os recomendamos visitar su web, ya que nos parece muy interesante la manera en que Josep Trallero nos presenta su trabajo: http://www.serratdemontsoriu.com/




  • Kirchenstück 2007 Von Basserman-Jordan
    V.D.P. Pfalz
    Hacía tiempo que teníamos ganas de probar un buen Riesling. Este procede de la zona del Palatinado, una de las grandes productoras en Alemania. No podía haber un vino mejor para el cochinillo que tomamos con él, ¡el Riesling también formaba parte de la receta!

  • La Pascole 2011 Bruno Duchêne
    A.O.C. Collioure
    En el siguiente plato tomamos un salmonete cocido a baja temperatura, y si éste plato parecía sencillo...el vino que lo acompañó no lo fue, ¡para nada! El primer tinto de la jornada (la décima copa) fue un joven vino del sur de Francia, de la región del Roussillon, que se presentó con una fuerte presencia de cuero. Tras el cuero, el aroma de la fruta roja, tan sólo sutil, lo redondeaba para convertirlo en un vino que deja huella.

  • Manuel de la Osa 2004
    D.O. La Mancha
    Del centro-sur de la península llegó el siguiente tinto, un vino con crianza sumamente elegante que se sentía agradable ya en sus aromas, y pasaba a ser excelente en boca. ¿Sabéis aquellos vinos en los que encuentras la fruta madura, aromas balsámicos, el toque de vainilla, la madera y los tostados de la barrica? Un regalo para los sentidos y para el cordero a la brasa que acompañó. 


     
  • Idus 2006 Vall Llach
    D.O.Qa. Priorat
    Ahora, pensándolo, no se nos ocurre mejor forma de acabar la tanda de platos, antes de los postres, que brindando con un gran Priorat... ¡Con lo que nos gustan a nosotros! Y además de una bodega que admiramos y de la que ya habíamos ido probando cositas. Este Idus 2006 es de lo mejor que hemos tenido entre manos, un coupage de Cabernet Sauvignon, Cariñena, Garnacha, Merlot y Syrah en el que eran inconfundibles la característica pizarra de la zona, la fruta roja en mermelada, y un adictivo chocolate. Llegando ya al último, tomamos un plato de caza: hígado de torcaz tocado con los gustos del curry y la naranja.

  • Lenchen 2007 Peter Jacob Kühn
    Spätlese Riesling Rheingau
    El primer postre quiso dejarnos muy claro que ya sólo podíamos hablar de dulces, tanto en el vino como en el plato: albaricoque caramelizado con vainilla, y de nuevo un Riesling, aunque muy, muy diferente al anterior. Según hemos investigado, el Spätlese es un vino que se consigue de una vendimia tardía y en el que se trabaja especialmente la dulzura. Maridaje perfecto.



  • Advent Sumoll 2009 Heretat Mont-Rubí
    D.O. Penedès
    El segundo postre era un regalo para la vista... Venía acompañado por un vino dulce que confundía sus aromas afrutados y florales entre las fresas con nata presentadas como una nube de caramelo. El Advent Sumoll es un vino rosado elaborado de una forma especial: el fruto de unas viejas viñas de Sumoll se cuelga individualmente durante varios meses para provocar su deshidratación de manera natural. La procedencia de la uva y el proceso por el que pasa limitan la producción a menos de 1000 botellas...de 37,5cl...



  • Terrantez 20 Henriques And Henriques
    Madeira
    Casi con lágrimas en los ojos vimos llegar el último de los platos mientras no servían la última de las copas...Todo fue nuevo en este vino. Su origen: Madeira, un lugar en el que ni siquiera sabíamos que encontraríamos vino (aquí notamos la gran ignorancia que aún mostramos). Su variedad: Terrantez, que en un primer momento nos hizo pensar en el Torrontés (no sabemos si el nombre de ambas procede de la misma palabra). Lo más inesperado es que se trataba de un vino de 20 años, así que fue una gran oportunidad la que tuvimos de probarlo. Resultó maravilloso maridar con él un milhojas de moca en la que se daban cita muchas texturas distintas. 



Y... Fín del banquete... No queríamos abandonar nuestra mesa... Los exquisitos Petit Fours del final hicieron que la despedida fuera aún más dura...

Podríamos firmar el día en que visitamos El Celler de Can Roca como uno de los mejores de nuestra vida. Podríamos seguir proclamando lo maravilloso que fue todo y seguiríamos sin encontrar las palabras adecuadas...

Magia con la comida y milagros imposibles con el vino. 


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Fins al pròxim glop!


domingo, 22 de julio de 2012

Eligiendo una copa (II)



En la última entrada os presentamos la primera parte de la cata de copas Riedel que se celebró en el Festival Vijazz 2012. Hoy continuamos con ello porque os queremos explicar un poco más sobre esta tema, que seguro que os parecerá interesante.

Tras experimentar el poder que ejerce la elección de una copa u otra en el cava, pasamos a hacer lo propio con un vino tinto. Utilizamos esta vez 3 copas: la primera de ellas fue una Riedel Vinum XL Cabernet Sauvignon , la segunda una Riedel Vinum Chardonnay, y por último una copa de vidrio similar a la que tuvimos para degustar el cava, pero ésta con una obertura mayor y un cuerpo más corto. Este último modelo de copa lo encontramos muy a menudo en restaurantes, sobretodo cuando nos sirven el "vino de la casa". 


Riedel Vinum XL Cabernet Sauvignon
Riedel Vinum Chardonnay




















Aquí introducimos un aspecto más para escoger una copa: su forma y obertura. Esto gira sobretodo en torno al concepto de oxigenación del vino, que juega un papel fundamental en la percepción de sus características. Es habitual que cuando nos sirven un vino movamos la copa para airearlo. Normalmente lo hacemos para apreciar mejor sus aromas, aunque en ocasiones, cuando encontramos en el vino la sensación de cerrado, lo que queremos es que tome contacto con el oxigeno del aire para que se abra.

Por tanto, la oxigenación puede ser más o menos deseable en función de las características del vino, así que la forma de la copa se adaptará a esta idea: cuanto más ancha es, más contacto se produce entre el vino que contiene y el aire. En el otro extremo, las copas más estrechas y alargadas favorecen la percepción de los aromas más acidos y frescos, que no requieren la misma aireación.

¿Puede influir la forma de la copa también en el gusto? La respuesta es un sí rotundo, porque hasta una copa fabricada en un cristal excelente puede hacer desmerecer un vino.

Imaginemos una copa de gran obertura: al posarla en nuestros labios y sorber, el vino inunda toda la boca, desde los laterales hasta el centro de la lengua. Sin embargo pensemos ahora en una copa estrecha, como las que utilizamos en la cata de cava: el paso por boca se hace sólo por el centro de la lengua. Incluso el ángulo de inclinación con el que mantenemos la copa alzada al beber, y que depende totalmente de su forma, influye en que este paso por boca sea más directo o menos en su recorrido hasta el final del paladar.

Después de leer esto puede que penséis que estas sutiliezas de las que hablamos son detalles imposibles de percibir para los consumidores que no somos no profesionales. Lo cierto es que no hace falta tener un gran nivel en la cata de vinos para apreciar estas diferencias; nosotros mismos pusimos en práctica estas ideas y comprobamos que es totalmente cierto: el vino tinto que nos sirvieron en tres copas distintas se mostraba muy diferente en cada una.

Aún conociendo muy bien la teoría que hay detrás de la idoneidad de una copa, es muy difícil que seamos capaces de hacer una buena elección aunque sepamos de antemano todas las características del vino. Son muchos los estudios que se han hecho para determinar que forma es mejor para cada tipo, y por ello los fabricantes diseñan decenas de modelos de copa a los que designan con el nombre del tipo del vino para el que son óptimas.

Si os miráis el catálogo de copas de algún fabricante, como Riedel, quedaréis sorprendidos por la gran cantidad de copas entre las que se puede escoger... ¡Imposible quedarse con todas! Así que, tal como los profesionales recomiendan, lo ideal es tener en casa aquél modelo que está pensado para el vino que tomamos con mayor frecuencia.

Y...siempre podemos convertirnos a coleccionistas de copas para tener una buena excusa con la que catar el vino en todo su esplendor ;)

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A l'última entrada us presentàrem la primera part del tast de copes Riedel en el que vam participar. Avui continuarem amb això, ja que ens agradaria explicar-vos una mica més sobre aquest tema, que de ben segur us semblarà interessant.

Desprès d'experimentar el poder que exerceix l'elecció d'una copa o una altra, vàrem passar a fer el mateix amb un vi negre. Vam fer servir 3 copes: la primera d'elles va ser una Riedel Vinum XL Cabernet Sauvignon, la segona una Riedel Vinum Chardonnay i per últim una copa de vidre semblant a la que vam tenir per tastar el cava, però aquesta amb una obertura més gran i un cos més curt. Aquest últim model de copa el trobem sovint en restaurant, especialment quan ens serveixen el “vi de la casa”.

Aquí hem d'introduir un altre aspecte a l'hora d'escollir una copa: la seva forma i l'obertura. Això, gira al voltant del concepte d'oxigenació del vi, que té un paper molt important en la percepció de les seves característiques. Sovint, quan ens serveixen un vi, movem la copa per a airejar-lo. Normalment ho fem per sentir millor el seus aromes, tot i que de vegades, quan trobem en el vi la sensació de tancat, el que volem es que tingui contacte amb l'oxigen de l'aire per a que s'obri.

Per tant, l'oxigenació pot ser més o menys desitjable en funció de les característiques del vi, i per això la forma de la copa s'adaptarà a questa idea: com més ampla sigui, més contacte es produeix entre el vi que conté i l'aire. Per contra, les copes més estretes i allargades afavoreixen la percepció dels aromes més àcids i frescs, que no requereixen la mateixa aireació. 

Riedel Vinum Cuvée Prestige
 

¿Pot tenir influència la forma de la copa també en el gust? La resposta és un sí contundent, ja que fins i tot una copa fabricada en un cristall excel·lent pot fer desmerèixer un vi.

Imaginem una copa de gran obertura: quan la posem als nostres llavis i xarrupem, el vi omple tota la boca, des dels laterals fins al centre de la llengua. Però pensem ara en una copa estreta, com les que vam fer servir en el tast del cava: el pas per boca es fa només pel centre de la llengua. Fins i tot l'angle d'inclinació amb el que mantenim la copa en alça al moment de beure, i que depèn totalment de la seva forma, influeix en que aquest pas per boca sigui més directe o menys en el seu recorregut fins al final del paladar.

Desprès de llegir això potser penseu que aquestes subtileses de las que us hem parlat són detalls impossibles de percebre per part dels consumidors que no som professionals. EL cert és que no cal tenir un gran nivell en el tast de vins per adonar-nos-en d'aquestes diferències; nosaltres mateixos vam posar en pràctica aquestes idees i vam comprovar que és totalment cert: el vi negre que ens van servir en tres copes diferents no és mostrava de la mateixa forma en cadascuna d'elles.

Tot i conèixer molt bé la teoria que hi ha al darrere de la idoneïtat d'una copa, és molt difícil que siguem capaços de fer una bona elecció encara que sapiguem quines són totes les característiques del vi. Són molts els estudis que s'han fet per a determinar quina forma és millor per a cada tipus, i per això els fabricants dissenyen desenes de models de copa als que anomenen amb el nom del tipus del vi per al que són òptimes.

Si feu una ullada al catàleg de copes d'algun fabricant, com Riedel, en podeu quedar ben sorpresos de la gran quantitat de copes entre les que se'n pot escollir...Impossible quedar-se amb totes! Així que, tal i com els professionals recomanen, el millor és tenir a casa aquell model que està pensat per al vi que tastem més freqüentment.

I...sempre podem convertir-nos a col·leccionistes de copes per a tenir una bona excusa amb la que tastar el vi en tot el seu esplendor.

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Fins al pròxim glop!



miércoles, 11 de julio de 2012

Eligiendo una copa (I)


Hay quien prefiere tomar el café con leche en vaso, y hay quién exige una taza. Hay quien pide una jarra para su cerveza y hay a quién le basta con beber de la botella. También hay quien utiliza la copa de agua para el vino y la llena hasta el borde, o quien escoge para el cava una clásica copa achatada, redonda y muy abierta. Por supuesto el consumidor siempre tiene la última palabra sobre sus preferencias para disfrutar de una bebida, pero podríamos hablar en términos generales de unas reglas básicas para hacer que la cata de cualquier alimento sea en las condiciones idóneas. Y en el vino esas reglas básicas se convierten casi en un mantra que ningún enófilo se atreverá a discutir. La elección de la copa en la que bebemos un vino no es indiferente, sino más bien todo lo contrario, y casi podríamos hablar de una auténtica ciencia que estudia este concepto.


Quizás os ha ocurrido alguna que otra vez: habéis pedido vino en un bar o restaurante y cuándo ya os lo han servido os habéis arrepentido de la elección: comprobáis que tendréis que “disfrutarlo” en una copa que a simple vista ya sabéis que va a esconder todo el potencial del vino. Intentáis airear un poquito el vino pero enseguida desistís, ya que la forma de la copa no os permite apenas mover el caldo sin manchar el mantel. Acercáis la nariz, esperáis unos segundos... “aún tiene que abrirse”, decís... pero no, nada, con suerte huele a vino, vino de garrafa, sin más. Y acabáis probándolo en boca: el vidrio es demasiado grueso y la lengua apenas nota el paso del vino antes de perderse en vuestra garganta. ¡Qué lástima!

Riedel, uno de los más importantes fabricantes cristaleros, ofreció la pasada semana, dentro de la programación del Festival Vijazz 2012 de Vilafranca del Penedés, una cata de copas. Sí, ¡de copas! La cata fue una gran clase que evidenció como puede llegar a perjudicar la copa a las características organolépticas del vino.

Empezamos catando un mismo cava, servido de la misma botella, en dos copas distintas. Ambas presentaban la forma más común de las copas de cava: de cuerpo alargado y con poca obertura. La primera de ellas, Riedel, estaba fabricada en cristal, con una pequeña barriga adecuada para la cata del cava reserva, mientras que la otra apreciamos que se trataba de un vasto vidrio.

Copa de cava Riedel de cristal
Copa de cava común de vidrio


















  • Primera prueba: visual. En la copa Riedel vemos como fluctúan las burbujas desde el fondo hasta la superficie del cava, en la segunda copa no. La aparición de esta corriente de burbujas demuestra la presencia de un gas carbónico que nos va a hacer después agradables cosquillas en el paladar. En la segunda copa nos dará la sensación de estar tomando un cava disipado.
  • Segunda prueba: olfativa. La copa Riedel nos regala todos los aromas del cava...la otra copa no nos permite más que oler el vidrio, ¡no sentimos ningún placer al acercar la nariz a ella!
  • Última prueba: gustativa. La consecuencia de las dos anteriores...si ya desde antes de saborearlo podemos sentir el cava en toda su plenitud, en el paladar lo percibimos por completo, tenemos la sensación de apreciar cada detalle: acidez, textura, permanencia... La segunda copa nos deja indiferentes.

¿Por qué ha ocurrido esto? La calidad del material con el que se ha fabricado la copa ha sido en este caso determinante. La copa Riedel está fabricada en un fino cristal (no por fino menos resistente) que no interfiere en aquello que debemos percibir al catar.

Las mejores copas para degustar un vino son aquellas que están fabricadas en cristal, y si queremos alcanzar la perfección, buscaremos cristales que contengan más de un 23% de plomo, estas serán las mejores.

En la siguiente entrada os seguiremos explicando más sobre lo que aprendimos en la cata con Riedel. 

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Hi ha gent que prefereix prendre el cafè amb llet en got, i d'altres exigeixen una tassa. Hi ha gent que demana una gerra per a la seva cervesa, en canvi d'altres en tenen prou amb beure de l'ampolla. També hi ha gent que utilitza la copa d'aigua pel vi i la ompla fins a la bora, o que escull pel cava una clàssica copa baixa, rodona i molt oberta. Per suposat, el consumidor sempre té la última paraula sobre les seves preferències per gaudir d'una beguda, però podríem parlar en termes generals d'unes regles bàsiques per fer que el tast de qualsevol aliment sigui en les condicions idònies. I al vi aquestes regles bàsiques es converteixen gairebé en un precepte que cap enòfil s'atrevirà a discutir. La elecció de la copa on hi bevem un vi no és indiferent, ans el contrari, i gairebé podríem parlar d'una autèntica ciència que estudia aquest concepte.


Potser us ha passat algun cop: heu demanat vi en un bar o restaurant, i quan ja us l'han servit un heu penedit de la elecció: comproveu que haureu de “gaudir-lo” en una copa que a simple vista ja sabeu que us amagarà tot el potencial del vi. Intenteu airejar una mica el vi però de seguida desistiu, ja que la forma de la copa no us permet moure gaire el líquid sense tacar el mantell. Apropeu el nas, espereu uns segons... “encara s'ha d'obrir”, dieu... però no, res, amb sort fa olor a vi, vi de garrafa, res més. I acabeu tastant-lo: el vidre és massa gruixut i la llengua amb prou feina nota el pas del vi abans de perdre's a per la nostra gola. Quina llàstima!

Riedel, un dels més importants fabricants de copes de cristall, va oferir la setmana passada, emmarcat a la programació del Festival Vijazz 2012 de Vilafranca del Penedès, un tast de copes. Sí, de copes! El tast va ser una gran classe que va evidenciar com pots ser de perjudicial la copa amb les característiques organolèptiques del vi.

Vam començar tastant un mateix cava, servit de la mateixa ampolla, en dos copes diferents. Ambdues presentaven la forma més comú de les copes de cava: de cos allargat i amb poca obertura. La primera d'elles, Riedel, estava elaborada en cristall, amb una petita panxa adequada pel tast del cava reserva, mentre que l'altra vam apreciar que es tractava d'un vidre normal i corrent.
  • Primera prova: visual. A la copa Riedel veiem com fluctuen les bombolles des del fons fins la superfície del cava, a la segona copa no. La aparició d'aquesta corrent de bombolles demostra la presència d'un gas carbònic que ens farà després agradables pessigolles al paladar. En la segona copa, ens donarà la sensació d'estar prenent un cava dissipat.
  • Segona prova: olfactiva. La copa Riedel ens regala tots els aromes del cava... l'altra no ens permet més que ensumar el vidre, no sentim cap plaer al apropar el nas a ella!
  • Última prova: gustativa. La conseqüència de les dues anteriors... si ja des d'abans d'assaborir-lo podem sentir el cava en tota la seva plenitud, al paladar el percebem per complet, tenim la sensació d'apreciar cada detall: acidesa, textura, permanència... La segona copa ens deixa indiferents.
Però perquè ha passat això? La qualitat del material amb el què s'ha fabricat la copa ha estat en aquest cas determinant. La copa Riedel està composta d'un fi cristall (no per fi menys resistent) que no interfereix amb allò que hem de percebre al tastar.

Les millors copes per gaudir d'un vi són aquelles que estan elaborades amb cristall, i si volem assolir la perfecció, cercarem cristalls que continguin més d'un 23% de plom, aquestes seran les millors.

A la següent entrada us seguirem explicant més sobre el què vam aprendre amb el tast amb Riedel.

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Fins al pròxim glop!