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domingo, 13 de mayo de 2012

Disset 17 Graus


Barcelona cuenta con recién llegado al pequeño grupo de bares de vinos de la ciudad ¡Qué buena noticia! Visitamos hace algunos días el Disset 17 Graus, y nos pareció un buen lugar para tomar unas copas (de vino). El local es muy confortable, tiene una carta de vinos variada y apetecible, el sevicio es amable... ¡Vamos por partes!


Este bar de vinos está tocando al Mercat del Born, en la calle Antic de Sant Joan 3. Da la sensación de que abrir un negocio de copas en esta zona tenga que ser un éxito seguro, ya que el Born es uno de los barrios que tiene hoy día mayor vida nocturna de Barcelona, una zona en la que los autóctonos de toda clase nos mezclamos con los que están de paso por nuestro país sin que nadie se sienta fuera de lugar (este es el gran milagro que consiguen los barrios más cosmopolitas de muchas ciudades...). Sin embargo, como en todas las zonas en las que la oferta es tan sumamente amplia, un nuevo bar también corre el riesgo de ser poco menos que ignorado. Por suerte el Disset 17 Graus nos presenta una nueva fórmula en la zona, porque aunque las apariencias engañen, poco tiene que ver con sus vecinos del estilo “wines & spanish tapas”.

En la entrada del bar encontramos la barra y algunas mesas altas, una pequeña zona para grupos muy reducidos. Al encaminarnos hacia el final encontramos una zona más amplia (aunque el local tampoco es especialmente grande). Unas fabulosas mesas de madera rodeadas de sillas y banquetas muy cómodas se disponen para acoger a parejas o grupos mayores, coronadas por una pared repleta de botellas y una pequeña colección bibliográfica sobre vinos (revistas, guías y alguna enciclopedia). Una luz muy cálida envuelve el lugar, oscureciendo conforme se acerca la noche.

La carta de vinos no es tan extensa como en Monvínic, el gran bar de vinos de Barcelona del que ya os hablamos. Sin embargo sí que es cierto que sigue una filosofía parecida. El Disset 17 Graus nos ofrece una carta de vinos blancos, rosados y tintos con referencias españolas y también con algunos nombres que llegan de Francia, Italia, Portugal... Todos los vinos se sirven en botellas, y una pequeña parte de ellos, dentro de una selección que va rotando, se puede pedir a copas. Éstas pueden ser servidas como medias copas, ideal para quién quiere degustar más de un vino. Los precios no son desorbitados: muchas de las copas se ofrecen por menos de 4€, aunque resulta más económico pedir una botella.

Nosotros, que nos solemos inclinar hacia el vino tinto, pusimos más intención en esta carta y contamos un par de referencias de Cataluña, varias del resto de España, y 3 internacionales (Italia, Portugal y Francia). DO's como Priorat, Penedès, Rioja y Vino de la Tierra de Castilla son las que más nos convencieron entre una variedad bastante surtida de regiones vinícolas.

Lo bonito de encontrar un local así es que los que amamos el mundo del vino nos sentimos cómodos allí, y a la vez se sienten bien recibidos quienes no se ven tan cercanos a él, de manera que todos podemos compartir unas copas sumergiéndonos un poco más en la cultura del vino. ¡Larga vida a los wine bars!


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Barcelona ja compta amb un nouvingut al petit grup de bars de vins de la ciutat. Quina bona noticia! Vam visitar dies enrere el Disset 17 Graus, i ens va assemblar un bon lloc per a prendre unes copes (de vi). El local és molt comfortable, té una carta de vins variada que ve molt de gust, el servei és amable... Anem per parts!


Aquest bar de vins està a tocar del Mercat del Born, al carrer Antic de Sant Joan 3. Fa la sensació que obrir un negoci de copes en aquesta zona hagi de ser un èxit assegurat, doncs el Born és un dels barris que té avui dia més vida nocturna a Barcelona, una zona en la que els autòctons de tota mena ens barregem amb els que estan de pas pel nostre país sense que ningú no se senti fora de lloc (aquest és el gran miracle que aconsegueixen els barris més cosmopolites de moltes ciutats...). També és veritat que, com a totes les zones a les que la oferta és tan i tant gran, un nou bar també té el risc de ser poc menys que ignorat. Per sort el Disset 17 Graus ens presenta una fórmula nova a la zona, perquè encara que les aparences ens enganyin, poc té a veure amb els seus veins de l'estil “wine & spanish tapas”.

A l'entrada del bar hi trobem la barra y algunes taules alçades, una petita zona per a grups molt reduïts. Quan ens encaminem cap al final hi trobem una zona més gran (tot i que el local tampoc és especialment gran). Unas fabuloses taules de fusta envoltades de cadires y banquetes molt còmodes es disposen per poder acollir parelles o grups més grans, coronades per una paret amb moltes ampolles i una petita col·lecció bibliogràfica sobre vins (revistes, guies i alguna enciclopèdia). Un llum molt càlid il·lumina el local, enfosquint-se a mida que s'apropa la nit.
La carta de vins no és tan extensa com a Monvínic, el gran bar de vins de Barcelona del que ja us vam parlar. Però sí que és cert que segueix una mateixa filosofia. El Disset 17 Graus ens ofereix una carta de vins blancs, rosats y negres amb referències espanyoles i també alguns noms que arriben de França, Itàlia, Portugal... Tots els vins se serveixen en ampolles, i una petita part, dins d'una selecció que va variant, es pot demanar a copes. Aquestes poden servir-se com a mitges copes, perfecte per a qui vol tastar més d'un vi. Els preus no són gens desorbitats: moltes de les copes s'ofereixen per menys de 4€, tot i que és més econòmic demanar una ampolla.

Nosaltres, que normalment ens inclinem cap al vi negre, vam parar més atenció en aquesta carta, i vam comptar un parell de referències de Catalunya, algunes de la resta d'Espanya i 3 internacionals (Itàlia, Portugal i França). DO's com Priorat, Penedès, Rioja i Vino de la Tierra de Castilla són les que més ens van convèncer entre una varietat molt ben assortida de regions vinícoles.

El més bonic de trobar un local així és que els que estimem el món del vi ens sentim molt còmodes allà, i a la mateixa vegada són ben rebuts els que no es veuen tan propers, de manera que tots podem compartir unes copes adentrant-nos una mica més a la cultura del vi. Llarga vida als wine bars!

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Fins al pròxim glop!



sábado, 4 de febrero de 2012

Monvínic. Hay que verlo!


Nos gusta entrar a un bar para tomar una copa de vino, y nos gusta mucho más si la carta ofrece una pequeña selección de vino a copas. Pero no nos engañemos, este tipo de bar se ve muy poco, y nos contentamos el día que podemos elegir entre el tinto o el blanco de la casa. Si encontramos un lugar que nos ofrezca degustar vinos de esta forma, nos creemos entrando poco menos que en el paraíso... Pues bien, hace una semana entramos, de verdad, en él.

Hace ya algún tiempo que oímos hablar de un lugar que prometía mucho, y ahora por fin hemos podido comprobar que cumple la promesa. Os estamos hablando de un local en el centro de Barcelona que se llama Monvínic. Se trata de un gran bar de vinos que merece ser visitado tanto si uno es amante de los vinos como si no, porque encierra un espacio muy completo que rinde culto al buen gusto, desde el que se siente en el paladar hasta el que entra por la vista.

Interior de Monvínic... todo un regalo para los ojos!
Monvínic parece estar orientado a entendidos en enología, demuestra un nivel apto para los grandes sumilleres... pero sin embargo no ofende a los que no lo somos. Es decir, que en su grandeza como bar expertísimo en vinos, resulta a la vez un sitio idóneo para iniciarse en este mundo sin sentirse fuera de lugar. Es un espacio que parece estar creado para degustar, en su estricto sentido, porque va más allá del local donde tomarse una copa para pasar un rato agradable. En Monvínic se sirve el vino por botellas, copas y medias copas, lo que resulta un formato ideal si se quiere probar muchas cosas sin tener que salir del local haciendo eses. Y lo que es digno de destacar, es que no se penaliza al consumidor por pedir menos cantidad de vino... los precios son proporcionales a lo que se consume. Todo un acierto.

Según tenemos entendido, la oferta de vinos que se sirven en copas cambia a diario. Se trata de vinos internacionales y locales, en los que encontramos una calidad contrastada a precios asequibles. En nuestro primer paso por Monvínic, tomamos dos medias copas. En esta ocasión, escogimos dos Bourgogne, Francia.
  • Domaine Tollot-Beaut & Fils. AOC Chorey-les-Beaune, 2007.
    Se trata de un Pinot Noir, una variedad que no habíamos probado muchas veces. En nariz se podían apreciar frutos rojos y algo de madera, aunque se notaba un poco cerrado. En boca, mineral, y eso sí, con un final muy largo. Para acompañar con algún plato lo recomendaríamos, pero no así para beber solo. La media copa eran 3€.

  • Marcel Lapierre. AOC Morgon. Cuvée Marcel Lapierre MMVII, 2007.
    Este vino nos sorprendió bastante, pues era la primera vez que catábamos la variedad Gamay, y la encontramos muy fresca y expresiva. Tanto es así, que no era difícil imaginarse frambuesas o incluso gominolas, así como un toque a pizarra que nos recuerda a algunos Priorat que habíamos abierto últimamente. La buena impresión se afianzó cuando decidimos probarlo, pues aún siendo un vino ligero y fresco, con mucha acidez, dejaba una sensación muy buena al tragarlo. En definitiva, nos gustó mucho y valió la pena probarlo por 3,5€ la media copa. (La copa entera valía unos 7€)
Lo que encontramos en Monvínic es verdadera pasión por los vinos, casi una institución girando alrededor de la enología. Sin ir más lejos, hay allí incluso una pequeña biblioteca para los que quieran documentarse bien sobre vinos. Cuentan mucho los detalles como servir las copas sobre una pequeña bandeja blanca para que la visión de las cualidades del vino no se vea alterada. Se organizan también actos mensuales como catas muy especiales. Y además, las personas que sirven en Monvínic son sumilleres profesionales que seguro que saben responder muy bien sobre cualquier pregunta acerca de los vinos que nos ofrecen.

Incluso nos atreveríamos a asegurar que cualquier persona que no se sintiera vinculada de alguna manera al vino podría sentirse allí muy a gusto, porque el local es un regalo para la vista, una obra de arte del interiorismo de nuestros tiempos. Hay que verlo.

Como no podía ser de otra manera, en Monvínic también se han dejado guiar por la ecuación amantes del vino igual a amantes del buen comer, y nos ofrece un espacio gastronómico que tiene muy buenas críticas. De esto aún no podemos hablaros porque no lo hemos probado, pero seguro que eso cambiará, ¡esperemos que de aquí a no mucho tiempo! De lo que sí podemos dar fe de momento es de que en el hermano pequeño de Monvínic se come muy bien también...Os lo contamos en los próximos posts.

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Ens agrada entrar a un bar a prendre una copa de vi, i ens agrada encara més si la carta ofereix una petita selecció de vins a copes. Per no ens enganyem, aquest tipus de bar es veu molt poc, i ens alegrem el dia en què podem escollir entre el negre o el blanc de la casa. Si trobem un lloc que ens deixa tastar vins d'aquesta manera, ens creiem “ni gens menys” (xist!) que entrant al paradís. Doncs bé, fa una setmana vam entrar, de veritat, allà.

Fa ja un temps que vam sentir parlar d'un lloc que prometia molt, i ara, per fi, hem pogut comprovar que acompleix la promesa. Us estem parlant d'un local al bell mig de Barcelona que s'anomena Monvínic. Es tracta d'un gran bar de vins que paga la pena visitar, tant si un mateix és amant dels vins com si no ho és, ja que engloba un espai molt complet que emana bon gust, des del que se sent al paladar fins al que entra per la vista.

Monvínic sembla estar orientat a entesos en enologia, demostra un nivell apte per als grans sumilleres... però no ofèn als que no ho som. És a dir, que la seva grandesa com a bar expert en vins resulta també en un lloc idoni per iniciar-se en aquest món sense sentir-se fora de lloc. És un espai que sembla estar creat per a degustar, en el seu sentit estricte, ja que va més enllà del local on prendre una copa per passar una estona agradable. A Monvínic, es serveix vi per ampolles, copes i mitges copes, cosa que resulta un format ideal si es vol tastar moltes coses sense haver de sortir del local trontollant-se. I el què és digne de destacar, és que no es penalitza al consumidor per demanar menys quantitat de vi... els preus són proporcionals al què es consumeix. Tot un encert!

Segons tenim entès, la oferta de vins que es serveixen a copes canvia cada dia. Es tracta de vins internacionals i locals, on hi trobem una qualitat contrastada a preus assequibles. En la nostra pimera visita a Monvínic, vam prendre dues mitges copes. En aquest cas, vam escollir dos Bourgogne, França:
  • Domaine Tollot-Beaut & Fils. AOC Chorey-les-Beaune, 2007.
    Es tracta d'un Pinot Noir, varietat que no havíem tastat gaires cops. Al nas es podien apreciar fruites vermelles i una mica de fusta, tot i que semblava una mica tancat. En boca, mineral, i això sí, amb un final molt llarg. Per acompanyament amb algun plat el recomanaríem, però no així per prendre sol. La mitja copa eren 3€.

  • Marcel Lapierre. AOC Morgon. Cuvée Marcel Lapierre MMVII, 2007.
    Aquest vi ens va sorprendre força, doncs era el primer cop que tastàvem la varietat Gamay, i la vam trobar molt fresca i expressiva. Tant és així que no era difícil imaginar-se gerds o fins i tot llaminadures, així com un toc de pissarra que ens recorda a alguns Priorat que havíem obert últimament. La bona impressió es va refermar quan vam decidir tastar-lo, doncs encara que és un vi lleuger i fresc, amb molt bona acidesa, deixava una sensació molt bona a l'empassar-se'l. En resum, ens va agradar molt i els 3,5€ de la mitja copa van estar ben invertits. (La copa sencera costava uns 7€)
El que vam trobar a Monvínic és una veritable passió pels vins, gairebé una institució girant al voltant de l'enologia. Sense anar més lluny, hi ha fins i tot una petita biblioteca per qui vulgui documentar-se bé sobre aquest món. Hi compten molt els detalls, com servir les copes sobre una petita safata blanca per a que la visió de les qualitats del vi no es vegi alterada. S'organitzen també actes mensuals, com tastos molt especials. I a més a més, les persones que serveixen a Monvínic son sumilleres professionals que segur que saben respondre molt bé qualsevol pregunta sobre els vins que ens ofereixen.

Fins i tot ens atreviríem a assegurar que qualsevol persona que no es senti vinculada d'alguna manera al vi, podria trobar-s'hi molt a gust, posat que el local és un regal per a la vista, una obra d'art de l'interiorisme dels nostres temps. S'ha de veure.

Com no podria ser d'altra manera, a Monvínic també s'han deixat guiar per la equació amants del vi igual a amants del bon menjar, i ens ofereix un espai gastronòmic que té molt bones crítiques. D'això encara no us en podem parlar, ja que no hem tingut el plaer de provar-ho, però això segur que canviarà, esperem que d'aquí no gaire! Del que sí que podem donar fe, és que al germà petit de Monvínic es menja molt bé també... Us ho explicarem als pròxims posts!

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Fins al pròxim glop!