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lunes, 12 de noviembre de 2012

Experimentos

El vino es tradición, cultura y sentimiento, pero no podemos perder de vista que es, sobretodo, pura química. Y cómo alumnos aplicados asistimos a una gran clase durante la celebración del Catavins 2012 en la Fira Sabadell. Tuvimos la gran suerte de estar entre los asistentes a una charla muy especial entre el gran Raül Bobet, elaborador del que tantísimo hemos oído hablar, acompañado por Marcel Gorgori, un comunicador por el que sentimos mucha simpatía. Intuíamos que la tarde podría mostrarse muy divertida tratándose de estos dos personajes que tanto llaman nuestra atención, pero además la experiencia de cata resultó inesperadamente sorprendente. Inesperada porque no sabíamos que probaríamos los vinos de Raül Bobet durante la charla, y sorprendente porque además no fue una cata al uso.

Raül Bobet es Doctor en Química y, según nos da a entender Gorgori, poco menos que una eminencia en conocimientos de la materia. No es necesario que nos lo demuestre, oyéndolo hablar al momento pensamos que tenemos ante nosotros a alguien que comprende los vinos ya desde las moléculas que lo forman. Además de formar parte de varios proyectos enológicos, Raül Bobet es propietario de la bodega Castell d'Encús (D.O. Costers del Segre). Las viñas de esta bodega son únicas por estar cultivadas en altas tierras de los Pirineos Catalanes, y la fase quizás más especial de la elaboración de sus vinos es la fermentación en piedra. Nos obsequió con una cata de 5 vinos, de los que sólo 2 podemos encontrarlos en el mercado. El resto, en sus propias palabras... ¡sus experimentos!

Taleia 2011


Nuestro primer reto consistió en entender el concepto de vino “natural”. Para ello, nos sirvieron una copa de Taleia 2011 tal cómo lo encontramos en el mercado. Y junto a ella, una elaboración del mismo vino (mismas variedades y prácticamente el mismo proceso) pero sin la adición de sulfuroso. ¿Qué implica añadir SO2 en los vinos? Pues para una bodega, probablemente el principal motivo puede ser que la vida del vino puede ser mucho mayor. En el caso de Taleia, su versión de mercado puede evolucionar correctamente durante unos 15 años, sin embargo el mismo vino con un proceso natural reduce su vida a unos 5 años. 



Las características organolépticas también se ven afectadas por la presencia/ausencia de sulfuroso.
  • En la copa con vino natural, el vino se muestra con un tono amarillo más subido, que ya nos hace pensar en un vino más denso.
  • Los aromas naturales de la uva son mucho más perceptibles en la versión sin sulfuroso. La frescura tropical de Taleia 2011 se transforma en aromas de fruta en compota.
  • Para poder obtener los mismos vinos, el Taleia natural requiere el doble de meses en bota. Esto influye en la pérdida de acidez. 

     
Aunque nos encontramos ante dos vinos que parecen diferentes siendo el mismo, también es cierto que ambos tienen características que nos atraen. En Taleia con sulfuroso existe un gran abanico de aromas, con mucha fruta fresca y también especias que lo hacen ligero y una agradable vainilla fina. En el vino natural notamos mucho los aromas de pastelería a medida que se oxigena, y resultan muy agradables. Acidez, cuerpo y un postgusto larguísimo los convierten a los dos en un blanco perfecto.

Espumoso ancestral

Ésta fue la manera en que Raül Bobet decidió presentar el siguiente vino. Él no hace cava, ya que se encuentra fuera de las regiones que forman parte de esta D.O., pero su espumoso sigue el mismo proceso de elaboración. Eso sí, con la particularidad de adaptarlo a las técnicas “ancestrales”. 



De forma resumida podemos decir que el cava es en primer lugar un vino blanco al que se le añaden levaduras y azúcar para que en una segunda fermentación se genere gas carbónico. Pues bien, antiguamente no se añadía azúcar, y en esta versión de “cava” tampoco se ha hecho. Por este motivo se debe vendimiar cuando el fruto está suficientemente maduro, y parar la primera fermentación del vino para garantizar la segunda. ¿Qué se consigue así? El terroir (clima, geografía, geología...) se expresa con más intensidad en el vino que resulta.

Vino de pera

El cuarto vino tiene una finalidad clara, que en palabras de Raül Bobet es la siguiente: “¡Experimentar! ¿Y se sacará algo de esto? ¡Me da igual!”. Una declaración de principios: Raül Bobet juega, crea, inventa, investiga... y aporta sus propias vivencias a su visión del vino. En este caso, ha querido demostrar en él la influencia del cultivo de peras que ejercía su familia, y ha ideado esta bebida de pera al 65% con un 35% de Sauvignon. Para su elaboración se prensa la pera, después se añade la uva para macerar y se incorpora azúcar. El resultado nos recordó un poco a la sidra, pero su creador nos aclaró que contiene algunos grados más de alcohol (unos 10) y que existe una diferencia primordial, y es que en la sidra el gas carbónico levanta los aromas y da la sensación de acidez. 

 

Thalarn 2011

Cerramos la cata volviendo a la apuesta comercial de Castell d'Encús y probamos un 100% Syrah que nos emocionó, un vino increíble. Según la opinión de su elaborador, estaría en su momento óptimo de venta en un año, pero al no existir ya botellas de 2010, la presión le obliga a comercializarlo ya. 






Es un tinto nada convencional. Visualmente se muestra con una capa muy alta debido al tamaño del grano en un año de cosecha muy caliente. En la elaboración de este tinto también ocurre esa parte tan importante de todos los vinos de Castell d'Encús de “pasar por la piedra”.



Oir hablar a Raül Bobet ha sido una experiencia didáctica y nos ha hecho añadir un nuevo personaje a nuestra lista de admirados por su gran trabajo, ideas propias y lo mejor, el resultado en sus vinos. Marcel Gorgori fue un perfecto conductor del evento, siempre pendiente de cada detalle, ordenando con respeto y delicadeza y sienténdose humilde y aprendiz ante el maestro. Para acabar, dos frases de Marcel que resumen muy bien estas sensaciones:

“No sabéis la satisfacción que tengo de que este tío me diga: ¡exacto!”

“Entrevistar a un sabio...es muy difícil.”

¡Bravo por los dos!


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Fins al pròxim glop!


jueves, 8 de marzo de 2012

Castell del Remei, cata privilegiada


Como buen amantes del vino que somos, nos gusta aprovechar cualquier oportunidad que se nos brinde para descubrir una bodega: su historia, su forma de trabajar, su visión empresarial y, como no, sus vinos. Y si pueden ser todos a la vez y de la mano de una de las enólogas que ha participado en el proyecto, tanto mejor.

Cinco copas vacías, cinco vinos (dos blancos y tres tintos), una enóloga muy jovencita, una representante de la bodega y muchas ganas de pasar un buen rato y aprender cosas nuevas es lo que nos esperaba cuando asistimos a la presentación de Castell del Remei en Wine Palace.

Logo de Castell del Remei

Después de las explicaciones pertinentes sobre la historia de Castell del Remei (una de las más antiguas bodegas, de 1780, fecha que da nombre a su vino estrella), nos hablaron de las tierras en las que se cultiva la viña de la que surge el vino. Castell del Remei pertenece a la D.O. Costers del Segre, denominación de origen que tiene la peculiaridad de que engloba diversas regiones repartidas por diferentes comarcas de Lleida, en vez de tener una zona bien definida. Esta bodega tiene viñas en varias de estas subzonas, lo que permite que las condiciones climáticas y la tierra sean diferentes, y en consecuencia, produzcan las uvas con particularidades bien diferenciadas.

Una vez situados, comenzamos la cata en sí, bien dirigida por la enóloga que nos guió durante la degustación de los cinco vinos:
  • Castell del Remei Blanc Planell 2009:
    Es el blanco joven de la bodega, con Macabeu i Sauvignon Blanc. La curiosidad de este vino es que, a pesar de ser joven, llevaba dos años en botella con tapón de rosca y había mantenido bien sus aromas. Muy dulce y con la acidez típica de la manzana, podríamos decir también que con un poco de melocotón. El único pero es que al pasar un buen rato en la copa, se presentía sensación de humidad, pero a parte de esto estaba bastante bien. Su precio son unos 6€.
  • Castell del Remei Oda Blanc 2010:
    Un blanco para sorprender. Sus 8 meses en botas nuevas de roble americano y francés con bâtonnage periódico hacen que este Macabeu y Chardonnay sea en nariz más complejo que el otro blanco de la casa y que tenga un buen equilibrio en boca. Nos gustó mucho el aroma a fruta tropical como la piña o el plátano, así como los cítricos o el ligero tostado y la vainilla que aporta la madera. Por los 10€ que cuesta este vino, ¡creémos que vale la pena!
  • Castell del Remei Gotim Bru 2008:
    Este vino es el clásico Castell del Remei, el que todos conocemos y que creemos que refleja bien la filosofía de la bodega: hacer un buen vino a un precio razonable. Nos encontramos ante un coupage de Cabernet Sauvignon, Garnacha, Merlot, Syrah y Ull de llebre con un curioso nombre. La enóloga nos explicó que el nombre de este vino proviene del apelativo que se le da a los racimos más pequeños que no se recogen durante la vendimia y que están sobremadurados, de aquí el “Bru”, que quiere decir que tienen un oscuro color tierra. Encontramos sensación de frutos del bosque maduros, como en mermelada, así como algo de madera y el tostado que le da su paso de 10 meses en botas de roble americano y francés. Al evolucionar le brotan aromas minerales. Cuesta unos 7,10€, lo que lo hace muy recomendable.
  • Castell del Remei Oda 2007:
    Vino muy equilibrado tanto en boca como en nariz, creado con Cabernet Sauvignon, Merlot y Ull de Llebre. Fue el que más nos gustó (quizá en parte influyó que la enóloga nos confesara que era su vino más mimado) por su relación calidad-precio, 12€. Su crianza de 12 meses en botas nuevas de roble americano y durante el segundo año en roble francés redondeaban esta sensación de equilibrio, con regaliz y madera y junto a los frutos del bosque que lo hacían muy interesante. ¡Nos quedamos con éste!
  • Castell del Remei 1780 2005:
    Finalmente, llegó el vino más elaborado de la bodega. Con Cabernet Sauvignon, Garnacha, Merlot, Syrah y Ull de Llebre, nos pareció muy elegante y complejo... eso sí, ¡en la segunda botella! La primera botella descorchada se notaba muy cerrada, tanto que se decidió abrir otra nueva para poder comprobar que solo era un problema de aquella. Por suerte, a la segunda fue la vencida y los aromas brotaron como por arte de magia: frutas rojas, pimienta, cacao, tostado, vainilla... incluso un poco de violeta, cosa curiosa en un vino de estas características. La crianza de 18 meses en roble le daban mucho cuerpo, acompañado de taninos fuertes pero agradables. Lástima que su precio de algo más de 20€, porque si no sería un serio candidato a formar parte de nuestra mini-bodega.
Castell del Remei Gotim Bru
Con estas cinco copas en el cuerpo (o más bien seis con la segunda del 1780), tanto la enóloga como la responsable comercial y todos nosotros nos fuimos abriendo un poquito y redondeamos la velada con una conversación muy interesante sobre el mundo de la enología y como llegar a él. La verdad es que da gusto hablar con gente que disfruta tanto de su trabajo, algo que contagia ganas de seguir aprendiendo y disfrutando también un poco más, si cabe.

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Com bons amants del vi que som, ens agrada aprofitar la oportunitat que se'ns brinda de vegades de descobrir un celler: la seva història, la seva manera de treballar, la seva visió empresarial i, com no, els seus vins. I si poden ser tots de cop i de la mà d'una de les enòlogues que han participat al projecte, millor que millor.

Cinc copes buides, cinc vins (dos blancs i tres negres), una enòloga ben joveneta, una representant del celler i moltes ganes de passar una bona estona i aprendre coses noves és el que ens esperava quan vam assistir a la presentació del celler Castell del Remei a Wine Palace.
Castell del Remei, haurem d'anar-hi!
Després de les explicacions pertinents sobre la història del Castell del Remei (un dels cellers més antics, del 1780, data que dóna nom al seu vi estrella), ens van parlar de les terres en les què es cultiva la vinya de la que surt el seu vi. El Castell del Remei pertany a la D.O. Costers del Segre, denominació d'origen que té la peculiaritat que engloba diverses regions repartides per diferents comarques de Lleida, en comptes de tenir una zona ben definida. Aquest celler té vinyes a diverses d'aquestes subzones, cosa que permet que les condicions climàtiques i la terra siguin diferents i, en conseqüència, produeixin raïms amb particularitats ben diferenciades.

Un cop situats, vam començar el tast pròpiament dit, ben dirigit per l'enòloga que ens va guiar durant la degustació dels cinc vins:
  • Castell del Remei Blanc Planell 2009:
    És el vi blanc jove de la bodega, amb Macabeu i Sauvignon Blanc. La curiositat d'aquest vi és que tot i ser jove, portava dos any en ampolla amb tap de rosca i havia mantingut bé els seus aromes. Molt dolç i amb una acidesa típica de la poma, amb una mica de préssec podríem dir. L'únic però és que al cap de tenir-lo força estona a la copa, s'hi notava una mica com sensació d'humitat, però a part d'això estava força bé. El seu preu són uns 6€.

  • Castell del Remei Oda Blanc 2010:
    Un blanc per sorprendre. Els seus 8 mesos en bótes noves de roure americà i francès amb bâtonnage periòdic fan que aquest Macabeu i Chardonnay sigui en nas més complexe que l'altre blanc de la casa i que tingui un bon equilibri en boca. Ens va agradar molt l'aroma a fruites tropicals com la pinya o el plàtan, així com els cítrics o el lleuger torrat i la vainilla que li aporta la fusta. Pels 10€ que costa aquest vi creiem que val la pena!

  • Castell del Remei Gotim Bru 2008:
    Aquest és el vi clàssic Castell del Remei, el què tots coneixem i que creiem que reflexa bé quina és la filosofia del celler: fer un bon vi a un preu raonable. Ens trobem davant d'un coupage de Cabernet Sauvignon, Garnatxa, Merlot, Syrah i Ull de Llebre, amb un nom curiós, si més no. L'enòloga ens va explicar que prové de l'apel·latiu que se li donen als gotims de raïm més petits que no es cullen a la verema i que estan sobremadurats, d'aquí el “Bru”, que vol dir que tenen un color terrós fosc. Hi vam trobar sensació a fruits del bosc ben madurs, com melmelada, així com una mica de fusta i el torrat que li dóna el seu pas de 10 mesos en bótes de roure americà i francès. A l'evolucionar li surten aromes minerals. Costa uns 7,10€, cosa que el fa molt recomanable.

  • Castell del Remei Oda 2007:
    Vi molt equilibrat tant en boca com en nas, fet de Cabernet Sauvignon, Merlot i Ull de Llebre. Va ser el què més ens va agradar (potser en part per la influència de l'enòloga al comentar-nos que era el seu vi més mimat) per la seva relació qualitat-preu, 12€. La seva criança de 12 mesos en bótes noves de roure americà i de segon any de roure francès arrodonien aquesta sensació d'equilibri, amb la regalèssia i la fusta, juntament amb els fruits del bosc que el feien molt interessant. Ens quedem amb aquest!

  • Castell del Remei 1780 2005:
    Finalment, va arribar el vi més elaborat del celler. Fet de Cabernet Sauvignon, Garnatxa, Merlot, Syrah i Ull de Llebre, el vam trobar molt elegant i complex... això sí, a la segona ampolla! La primera ampolla oberta es notava molt tancada, i tant és així que es va decidir obrir-ne una de nova per poder comprovar si només era cosa d'aquella ampolla. Per sort, a la segona va anar la vençuda i els aromes van aflorar com per art de màgia: fruites vermelles, pebre, cacau, torrat, vainilla... i fins i tot una mica de violeta, cosa curiosa en un vi d'aquestes característiques. La criança de 18 mesos en roure li donaven molt de cos, acompanyat per tanins forts però agradables. Llàstima del seu preu de 20 i escaig euros, perquè sinó seria un seriós candidat a entrar a la nostra mini-vinoteca.
Amb aquestes cinc copes al cos (sis per haver obert la segona del 1780), tant l'enòloga com la responsable comercial i nosaltres ens vam anar obrint una mica i vam arrodonir la vetllada amb una conversa molt interessant respecte el món de l'enologia i com arribar-hi. La veritat és que dóna gust parlar amb gent que gaudeix tant de la seva feina, fet que t'encomana les ganes per seguir aprenent i gaudint també encara més, si cap.

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Així que fins al pròxim glop, que segur que serà ben aviat!